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Vino y comida. Comida y vino. Inseparables compañeros de viaje del hombre desde que inició su andadura vital. El vino, en particular, sigue desempeñando un papel primordial en la búsqueda de la felicidad, individual y colectiva. ¿Quién concibe un encuentro sin un brindis?
La página que has abierto quiere vehiculizar el aprecio de lo autóctono. Si al conocimiento se llega por los sentidos, ninguno más sensorial que el del vino y la comida. Estás ante caminos que te personan en pueblos, bodegas y restaurantes. Ante productos que tocar, oler y saborear. Ante estilos de elaboración que admirar, imitar y mejorar. Ante artesanos con los que compartir tertulia y emociones.
Autóctono no es sinónimo de excluyente. Valorar con equilibrio implica consciencia de la diversidad. Frente a ti tienes sólo una cara del caleidoscopio. Un ligero toque te abre a otras zonas, estilos, personas y productos. Te sentirás integrado e integrador. Las demás facetas, fruto del empeño de semejantes tuyos que habitan países distintos y se expresan en lenguas diferentes, completan la variopinta riqueza de la aldea global a la que nos honramos de pertenecer.
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