El vino en la publicidad

Del toro a los Rolling

 

 

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Índice

 

Introducción

Las catedrales del vino

Bodegueros con glamour

Etiquetas con arte

El vino, de moda

Enología y frivolidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Introducción

 

Desde que el toro de Osborne colonizó los montes de nuestro país en 1957, la forma en que las bodegas presentan sus productos ha ido evolucionando poco a poco.
Hasta hace unos años, la publicidad se ha centrado en anuncios en los que se presenta el vino asociándolo con los valores de la tierra de la que es origen, con la tradición, la sensualidad... Son diversos los enfoques que se le han ido dando, pero pocos los empresarios que se han salido del patrón.

Lo verdaderamente interesante empieza ahora, en el siglo XXI. La publicidad del vino ha pasado de ser la fotografía de una botella a convertirse en un proyecto multimillonario de Frank Gehry, en un diseño de Ágatha Ruiz de la Prada o en el rostro de la mismísima Madonna.
La gastronomía está de moda, los vinos despiertan más interés que nunca; esto ha provocado que los empresarios dediquen su esfuerzo, dinero e imaginación en promocionarlos de las formas más innovadoras.

Sin duda, para un país con la superficie de viñedos y la cultura vitivinícola de España, el auge de la cultura del vino es algo tremendamente positivo y en lo que merece la pena invertir.

A continuación presentamos algunos ejemplos de la forma en que los mejores vinos se están dando a conocer al mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Las catedrales del vino

 

Gehry Hotel Marques De Riscal

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde que los empresarios vinícolas decidieron competir en diseño y arquitectura con las grandes ciudades, el prestigio de las bodegas más relevantes no ha dejado de ir en aumento.
Las catedrales del vino, como ya se las conoce, están consiguiendo que los caldos que albergan sean conocidos por un público de lo más heterogéneo. Amantes de la enología, de las tradiciones, de la modernidad o de la arquitectura se acercan al vino gracias al interés que despiertan estos espectaculares edificios.
3Frank Gehry, por ejemplo, firma el proyecto de la sede social de Marqués de Riscal en Elciego (fotografía superior), un edificio en la línea del Guggenheim que ha convertido el paisaje de La Rioja alavesa en un sueño y ha hecho que el mundo entero hable de esta bodega,
Santiago Calarava hizo lo propio en Laguardia, a los pies de la sierra de Cantabria. Las bodegas Ysios (a la derecha) suponen una tarjeta de presentación de lujo para los vinos
españoles.


 

Bodegueros con glamour

 

4Un bodeguero era, hasta hace muy poco, un trabajador cuya identidad estaba solapada, para bien o para mal, por la cosecha de sus viñedos.
Estos empresarios echaban mano de expertos publicistas para dar a conocer los frutos de sus cosechas.
Pocos eran conocidos fuera del gremio.
Los rostros de Bertín Osborne o el Marqués de Griñón eran de los pocos que precedían a su producto.
Hoy en día, este hecho ha sufrido una transformación: es el rostro del bodeguero lo que vende el vino.
La denominación de origen ha pasado a ser la de sus productores.

5Desde Gérard Depardieu (en la fotografía superior) —que hace ya 30 años que recogió la tradición vinícola de su región—, muchos son los personajes del cine, de la música o del mundo del diseño que se han unido a esta iniciativa empresarial. Lluís Llach, Joan Manuel Serrat (en la fotografía de abajo), Francis Ford Coppola o Roberto Verino son algunos de los famosos que han decidido ocuparse de sus propias cepas.
La diseñadora Amaya Arzuaga, después de triunfar con sus diseños, ha seguido la tradición familiar, y en sus exclusivas tiendas de moda, vende también los vinos de sus bodegas.
El prestigioso empresario teatral y viticultor Manuel Manzaneque va más lejos todavía: ha puesto en marcha un proyecto que investiga las relaciones entre vino e interpretación, y pretende mostrar sus montajes teatrales en las distintas bodegas de todo el país.
La calidad de la uva de todos estos personajes ha de ser demostrada, pero el camino andado que supone el hecho de ser conocidos por el público es, sin lugar a dudas, una gran ventaja.


 

Etiquetas con arte

 

The 1973 Chateau Mouton Rothschild wine label by: Pablo PicassoEl barón Philippe de Rothschild fue pionero en presentar sus vinos de una forma diferente.
En 1945, para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial, decidió darle un rostro artístico a las botellas. Para cada cosecha, un artista plástico diseñaría una etiqueta exclusiva.
Desde entonces, pintores internacionales se sienten honrados al poder ilustrar uno de los mejores vinos del mundo; tanto es así que no cobran dinero por ello, sino que cambian su arte por el arte elaborado en las bodegas del Château Mouton Rothschild.
Artistas como Picasso (en la foto superior, su etiqueta), Antoní Tápies, Francis Bacon, Rufino Tamayo (en la foto inferior), Wassily Kandinsky o Andy Warhol han dejado su huella genial en unas botellas que ya son de colección.

6En todo el mundo se realizan exposiciones de estas obras de arte.
Este año, además, la firma de subastas Sotheby’s ha exhibido en Nueva York estas las legendarias pinturas y bocetos originales, y ha organizado una subasta de 206 botellas de vino Rothschild.

El barón Rothschild y su esposa fundaron también, en 1962, el Museo del arte en el vino en el que se puede admirar, además de los dibujos que han ilustrado sus botellas desde 1945, una colección de objetos relacionados con el vino de hasta tres siglos de antigüedad.

 

 

 

 


 

El vino, de moda

7“Vibrant Rioja” (nombre con el que se identifica la campaña promocional del vino de Rioja en Estados Unidos)

 

 

 

 

 

 

 

La fusión entre la moda y el vino ha conquistado uno de los eventos más importantes de la industria del diseño, y el de mayor relevancia en los medios de comunicación internacionales: la Semana de la Moda de Nueva York.

8El Rioja ha sido elegido, una vez más, como patrocinador y vino oficial del evento.
La campaña se ha llamado Vibrant Rioja (arriba, a la izquierda, el logotipo), y en esta ocasión, ha tenido a la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada como embajadora. Para su desfile, ha diseñado dos vestidos inspirados en los colores de las bandas de Vibrant Rioja (arriba, a la derecha, uno de los diseños).
La repercusión mundial que tiene este acontecimiento ha hecho llegar el nombre del prestigioso vino español a millones de personas.
En la fotografía de la izquierda podemos ver el cartel del año pasado, en el que España, su vino, y su arraigada costumbre de ir de tapas (expresión que, por suerte, no han traducido), son publicitados al otro lado del Atlántico.


 

Enología y frivolidad

 

Y, finalmente, mostramos la forma más pop de dar a conocer un vino: estrellas como Madonna, Barbra Streisand o los Rolling Stones han lanzado su propia línea de vinos utilizando su imagen para ilustrar las botellas.
La iniciativa parte de una compañía llamada Celebrity Cellars que se dedica, entre otras cosas, a comercializar líneas de vinos apadrinados por personajes famosos.
Los profesionales del gremio han puesto el grito en el cielo, especialmente, por el alto precio de este producto —que no se corresponde con su calidad— y por el oportunismo de la empresa, dado el auge vinícola de los últimos tiempos.
Es posible que se trate de oportunismo, es posible que el precio supere con creces la calidad del producto, es posible que sólo coleccionistas, mitómanos o fans apasionados lleguen a pagar por estos caldos; pero  lo cierto es que se trata de una manera de que cada vez más personas se acerquen, consciente o inconscientemente, al mundo de los vinos. Y quién sabe, a lo mejor llegan a apreciar también por lo que va dentro de la botella.

 

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